Edmundo Herrero Rello
Hoy ha fallecido a los 82 años de edad Don Edmundo Herrero Rello. La Unión Montañera Añaza se suma al pesar de todos los montañeros de la isla por la pérdida de un pionero del montañismo en Canarias, socio fundador del Grupo Montañero de Tenerife y puntal del mismo en los buenos y malos momentos, responsable de poner en marcha la Federación Tinerfeña de Montañismo, allá por los años 70. Edmundo ha sido, para muchas generaciones de montañeros, el responsable de contagiarles su entusiasmo y amor por la montaña.
Su funeral se celebrará en el Tanatorio de Tenerife hoy jueves 31 de mayo de 2007 a las 16:00h. y su posterior entierro en el cementerio de Santa Lastenia de Santa Cruz de Tenerife.
Nota de Prensa del Grupo Montañero de Tenerife
El Grupo Montañero de Tenerife recuerda a Edmundo Herrero Rello, que falleció el día 30 de Mayo de 2007, tras dedicarse en cuerpo y alma a la montaña, que fue su amiga y compañera.
En 1963 fundó con otros amigos este Grupo de Montaña y años más tarde creó la Federación Tinerfeña de Montaña, impulsando la práctica del montañismo en la isla.
Montañero infatigable, Edmundo inició sus excursiones en 1952, atraído por los paisajes de la isla, en una época en la que estaba mal visto adentrarse en el monte más de 50 metros desde cualquier carretera. Los primeros 11 años, caminó solo descubriendo los rincones de la isla y fabricándose sus propios mapas, pues entonces no había cartografía que usar. En esta etapa Anaga no tenía carreteras y para acceder a ella usaba sus numerosos y bien trazados caminos, cargando una mochila y una manta esperancera a modo de saco de dormir.
Poco a poco fue conociendo a algunos montañeros que como él sentían la necesidad de salir al monte todos los domingos. En 1963, 13 amigos y compañeros fundaron el Grupo Montañero de Tenerife en la plaza Weyler, siendo éste el primero de la provincia. Esta nueva etapa le brindó muchas alegrías. Con el Grupo, descubrió nuevos lugares, dándoles incluso nombre, como el Paisaje Lunar o las Cuevas del Helecho y del Esqueleto, en el complejo de las Cuevas de Chajora. Participó activamente también en los comienzos de la escalada y de la espeleología de la isla, formando las primeras cordadas y participando en el descubrimiento y la topografía de la Cueva del Viento, en Icod. Pero la isla se le quedó pequeña y viajó a muchos lugares del planeta, para conocer nuevos paisajes y nuevas costumbres.
Amigo Edmundo, siempre te llevaremos en nuestro corazón y te recordaremos como a ti te hubiera gustado, con la mochila a la espalda andando por un camino mientras nos cuentas alguna anécdota que hubieras vivido en tus aventuras. Has sido maestro de muchos montañeros, yendo un trocito de ti en todos ellos y haciendo que entiendan la montaña como los montañeros de antes, con respeto y con amor.
Sé feliz allá donde estés y descubre nuevos caminos para cuando lleguemos nosotros.

31 de Mayo de 2007 - 9:00
Tomé mi primer contacto con Edmundo hace unos años, por correo electrónico. Su espíritu inquieto le hizo ser, posiblemente, uno de los primeros en esta isla en tener un ordenador personal, y dominaba muchas facetas de la informática a través de la cual expresaba su espíritu artístico. Pronto fuí testigo de su generosidad, me desveló caminos perdidos de Anaga, me ofreció sus fotos y me brindó en las navidades creativas postales diseñadas por él. Poseedor de un humor destacado y especial, gustaba de escribir relatos y experiencias pero, llevado de su modestia, siempre usando un pseudónimo topográfico reservado a sus amigos. Cuando único abandonó su anonimato fue cuando le impulsaron a poner por escrito el legado de su conocimiento de la historia del GMT y, por consiguiente, de una de las facetas más importantes de nuestro montañismo, primero como un artículo y, posteriormente, como un libro de memorias. Creo que, ahora que no lo tendrémos físicamente, es el momento de descubir su página personal, para que pueda ser conocido y recordado más a fondo. Descansa en paz, Edmundo
31 de Mayo de 2007 - 22:13
En mi caso oí hablar de Edmundo, al igual que de César Tejedor, cuando apenas tenía 15 años, de ellos me comentaban que eran dos grandes conocedores de las montañas y en el caso de Edmundo de la Espeleología también, que para mi por entonces era una pasión compartida con los pateos. No fue hasta 1970 cuando en el Campamento Regional de Espeleología que se celebró en la Cueva del Viento, pude conocerlo personalmente. Ya no tuve dudas y me dí de alta en el Grupo Montañero de Tenerife en 1971 y no dejé de caminar junto a él y en otros casos junto a otro añorado “maestro” como era D. Angel Serrano Salagaray. Siempre nos ofrecía su “escarabajo” para llevarnos de exploración, topografía o limpieza de senderos, era incansable y su buen humor ante todo. Nos impartió sencillas charlas sobre el uso de las cámaras fotográficas, las técnicas topográficas y el levantamiento de mapas, el clima, la volcanología, la flora que cuando compró su primer Branwell nos contagió en la identificación de las especies vegetales, la radio-escucha internacional y de pronto llegó la informática y nos volvía locos con sus explicaciones de los sistemas binarios. Nos comentaba con un humor fantástico…..”los ordenadores son sencillísimos….sólo trabajan con los números 0 y 1″. Podría continuar y estar a lo mejor más de una o quizas dos horas escribiendo sobre él. Pero creo que es mejor hacerlo en otra ocasión y en otro lugar. Y es mi gran deseo poder volver a caminar con él algún sendero que seguro ya estará empezando a explorar en ese lugar tan especial donde estoy seguro que está. HASTA PRONTO AMIGO Y MAESTRO EDMUNDO
Carlos Velázquez García