Barranco del Infierno


2 de Junio de 2002, partimos del local del grupo sobre las 8:20 de la mañana, Inmaculada, Mar, Vanesa, Iraida, Ro, Estrella, José Luís, Manolo y un servidor David, y nos disponemos a coger el enlace hacia la autopista del sur para dirigirnos a Adeje.

Hacemos una primera parada en la gasolinera cerca del km. 60 a la altura del Médano para desayunar, donde nos esperaban Judith y Javi, en la cual nos tomamos un breve tentempié para afrontar el barranco con garantías.

Llegamos a la parte alta de Adeje a las diez y media, no sin perdernos un poco por sus calles y atravesar unas cuantas en dirección prohibida. Aparcamos al final de la pendiente asfaltada, donde comienza el camino del barranco para la ruta turística, regresaremos por el en sentido contrario, partiendo desde La Cascada hasta Adeje.

Bajamos hasta una de las plazas del pueblo en la que esperamos tres taxis que nos lleven hasta Ifonche. Por el camino tenemos la suerte de ver las alfombras de tierra y flores que adornan las calles de Adeje con motivo de sus fiestas.

Llegamos a Ifonche cerca de las doce de la mañana. Antes de partir nos hacemos la foto de rigor. Caminamos durante 30 min. por medio de monte de pino canario para dirigirnos al comienzo del barranco. Al llegar a este punto nos ponemos el material de descenso tal como arneses, cascos, guantes, (altamente recomendados), y revisamos material. Todo en orden.

El primer salto es pequeño, con anclaje químico, una altura aproximada de 20 metros y un pequeño techo a dos metros del suelo. Al final a la derecha, un pequeño lago como indicativo de que el barranco tiene agua.

En el segundo salto, de una altura de 26 metros y muy cerca del primero, nos encontramos con un cable de acero alrededor de un árbol que nos servirá como anclaje. Un tercer salto de 23 metros con anclaje químico.

A medida que se va avanzando se puede ver un barranco densamente poblado de vegetación, un cuarto salto con reunión de 15+55 metros con un pequeño charco al final. Tras este salto el camino, sobre roca basáltica, parece abrirse. Tras un tiempo caminando nos encontramos con una cuerda vieja y roja que nos sirve para pasar un pequeño destrepe, para al cabo de unos minutos llegar a una pequeña cascada de 20m. con unas tuberías abandonadas al final. Luego de este salto, está uno de los puntos más imponentes del barranco. Un cascada de 97 metros con reunión. Cuando se baja estamos en el centro de unas paredes en forma de "tubo" abierto por el sur con un diámetro aproximado de 50 metros. En las paredes se puede observar hasta seis cascadas (aunque ese momento sólo una de ellas llevaba agua), y que mejor manera de aprovechar tan bonito sitio para comer. Son cerca de las tres de la tarde.

Emprendemos la marcha, el barranco es ahora más hostil, haciendo honor a su nombre. Caminamos, o mejor dicho, avanzamos como podemos entre zarzas, ramas caídas, troncos atravesados, y una masiva presencia de zarzas que obliga al uso del machete para despejar el camino, con árboles de escasa altura en los que sus ramas, unidas a la, ya mencionada espesa maleza, nos obligan a ir agachados por momentos, y con los pies metidos en agua durante buena parte del recorrido.

Tras atravesar esa especie de selva en miniatura el camino vuelve a ser algo más amable, de nuevo un poco de maleza y llegamos a la cascada reina del recorrido con 120 metros y una reunión a 60, consistente en dos trapecios sujetos a la pared mediante cuerdas. El descenso es lento debido al agua y al número de personas.

Mientras se desciende por la pared se puede advertir lo que nos depara al final de la misma, un gran lago de agua tan fría que entrecorta la respiración, como bien pudimos comprobar todos excepto José Luís y Manolo que aprovechándose de su experiencia y que no estaban por la labor de mojarse, optaron descenderla por una vía alternativa. Tomamos nota para la próxima vez.

Cerca de esta cascada nos encontramos con el último salto, un salto doble de 60 metros con una gran repisa a la mitad y un pequeño lago al final.

Después de éste salto, el que, por cierto, es el final del recorrido turístico (en sentido contrario al nuestro), volvemos a comer algo y nos cambiamos de ropa para descender hasta Adeje, donde vamos llegando sobre las ocho y media de la tarde.

Finalmente, para rematar la jornada, cenamos unos bocadillos y café con leche en la gasolinera a la altura del Porís, y nos despedimos hasta otra ocasión.

3 de Julio de 2002

David Yanes Fariña