Toubkal 2000

Éxito de la II Expedición de la Federación Canaria de Montaña, Toubkal 2000.

En diciembre del año pasado se realizó la segunda expedición de la federación canaria de montañismo a Marruecos, organizada gracias a la subvención concedida por la Dirección General de Deportes del Gobierno de Canarias.

La finalidad de esta expedición es dar facilidades a nuestros deportistas para poder practicar el alpinismo en otras zonas, ya que en Canarias sólo se puede practicar ocasionalmente y, desplazarse fuera de las islas es muy costoso. Se propicia de esta forma, el poner en práctica la formación adquirida en los Cursos de Iniciación al Alpinismo que la FCM organiza en la Escuela Española de Alta Montaña de Benasque, situada en el Pirineo Aragonés.

La expedición del 2000 estuvo integrada por 30 alpinistas tanto de Gran Canaria como de Tenerife, pertenecientes a los grupos Grupo Montañero de Gran Canaria, S.M. Cruz Roja Juventud, Grupo Montañero Izcagua, Montañeros de Nivaria, Luis Espinosa, Grupo Montañero de Tenerife, Unión Montañera Añaza y Grupo Montañero de Granadilla.


Cumbre del Toubkal el día 7. El fuerte viento
sólo permitió llegar a unos pocos.
La aventura comenzó la tarde del lunes, 4 de diciembre, tras encontrarnos en el aeropuerto de Gando los expedicionarios de las dos islas. Tras facturar la gran cantidad de equipaje necesario para un viaje de este tipo (comida, vestimenta, material de montaña) comenzó el largo viaje, ya que aunque Marruecos está tan cerca geográficamente hablando, para llegar a Marrakesh, nuestro destino, tardamos todo el resto del día. Las aerolíneas marroquíes nos obsequiaron con un paseo, más parecido a una excursión en guagua que a un viaje en avión. La primera parada se produjo en Agadir, donde tuvimos que esperar 40 minutos sin bajar del avión. Salimos después hacia Casablanca, cambiando de avión, y tras un nuevo despegue (el cuarto para los chicharreros) llegamos por fin a Marrakesh a las 11 de la noche. El periplo estuvo cargado de anécdotas, ya que tuvimos problemas con algunos pasajes tanto en Gando como en Casablanca.

Dormimos en Marrakesh y a la mañana siguiente, tras el preceptivo descanso, nos desplazamos en furgonetas previamente contratadas hacia Imlil, un pueblo de montaña en la cordillera del Alto Atlas. Imlil es un conjunto de caseríos situados a 1.700 metros de altura, y es el pueblo más cercano al Jebel Toubkal, la montaña más alta del Atlas y del norte de África. Allí, contratamos los servicios de varios muleros locales para llevar el material.

Pasamos la noche debatiendo las malas noticias dejadas por algunos montañeros: este año, excepcionalmente, la nieve se ha retrasado, y las cumbres se encuentran "peladas", como en pleno verano. Fue una gran decepción, ya que la expedición del año anterior disfrutó de una gran cantidad de nieve.

La mañana del miércoles, comenzamos la ascensión hacia el refugio del Toubkal, situado a 3.207 m. Durante mucho tiempo, este refugio consistió en una simple cabaña de piedra, con capacidad para 30 personas, construido por una compañía minera. Pertenece al Club Alpino Francés de Marrakech, y en el año 1999 se amplió sustancialmente, incrementando sus prestaciones y la capacidad a 150 plazas.

El jueves, a primeras horas de la mañana, comenzó el primer intento de ataque a la cumbre de 4.165 metros del Toubkal. El día amaneció con una ligera brisa que, a medida que subíamos, fue convirtiéndose en un viento de 80 km/h, que se sumaba a las temperaturas bajo cero reinantes. Al ser racheado, el viento nos bamboleaba a su antojo, desplazando a los menos pesados. Tras varias horas de lucha, la mayoría del grupo decidió desistir y regresar, pero el grupo de los diez más osados decidió continuar hasta la cumbre, coronando exitosamente con bastante suerte.


Cumbre del Toubkal el día 8. El segundo día,
hizo menos viento, pero nevó.
Al día siguiente, el resto de los expedicionarios volvieron a intentar la cumbre. El viento fue algo menor, ese día, y sólo la fuerte niebla y bajas temperaturas dificultó el ascenso. Finalmente, todos lograron llegar a la cumbre, iniciando el descenso rápidamente por la amenaza de una pequeña nevada que nos acompañó en la bajada.

Simultáneamente, otro grupo intentó hacer el Ras Ouanoukrim, otro de los picos de cuatro mil metros existentes en la zona. Llegaron hasta la arista que conduce a la cima, pero decidieron regresar, ya que las condiciones metereológicas eran demasiado malas para hacer pasar un grupo tan grande por un paso tan estrecho y expuesto.

Y así llegó el día del regreso, decepcionados por la falta de nieve, pero tremendamente emocionados por las cumbres realizadas y las experiencias vividas. Aunque teníamos que partir a las dos de la tarde, los más reacios a dejar la montaña se animaron a realizar las últimas actividades. Esa misma madrugada, iluminada por una hermosa Luna llena, partió un pequeño grupo que realizó una ascensión nocturna hasta el Toubkal. Por la mañana se cruzaron con otro que salió al amanecer y también llegaron a la cima, disfrutando en esta ocasión de unas vistas impresionantes de toda la cordillera del Atlas, ya que este día el tiempo había cambiado por completo y disfrutaron de una mañana soleada y sin una sola brisa. Pero la actividad más importante fue la ascensión, con éxito esta vez, a las cumbres del Ras (4.083) y el adyacente Timesguida (4.089), tercera y segunda cumbres del macizo.


Componentes de la expedición al completo.
La tarde se empleó en deshacer el camino hasta Imlil, donde descansamos y disfrutamos de una pequeña fiesta bereber organizada para nosotros, y donde pudimos reponer fuerzas con un magnífico cordero cocido, tortilla española para los vegetarianos, y mucho té a la menta.

El domingo lo empleamos en llegar a Marrakech y disfrutar de las maravillas que ofrece como una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, en especial su zoco y la Plaza de Djemaa el Fna, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO por lo pintoresco de sus encantadores de serpientes, contadores de cuentos, aguadores, adivinos, herboreros, etc.

La expedición llegó a su fin, entristecidos por la partida y resignados a tener que repetir la sucesión de despegues, esperas y aterrizajes hasta llegar. A pesar de la falta de nieve, nos trajimos a casa un montón de recuerdos y alegrías, y se cumplieron los objetivos previstos.

Federación Canaria de Montañismo